martes, 18 de mayo de 2010

Nunca fue culpa tuya

Hoy he visto que tenía una nueva seguidora en este humilde blog, lo cual agradezco profundamente. Me picó la curiosidad y entré en su perfil, lo que me llevó a su blog. La entrada con la que me he encontrado es su historia real y desgarradora, la cual aconsejo su lectura. Se puede aprender mucho.
La vida no es fácil y mucho menos en estas circunstancias. No he tenido la mala suerte de encontrarme con este problema, es más, el mío es todo lo contrario aunque tengo la desgracia de trabajar con personas que han sufrido lo mismo.
Desde aquí, solo decirte que siento lo que pasó y que en ningún caso fue culpa tuya y por extensión, culpa de las víctimas. Da igual que hubieras hecho... estoy seguro de que si te hubieras portado (tú o cualquiera) de una forma “supermaxiejemplar”, habrías sufrido exactamente las mismas consecuencias... porque estos son así de cabr....
En cuanto a mirar para otro lado, muchas pueden ser las razones. El amor ciego e incondicional, el temor a sentirse sola, el no saber cómo afrontar el mundo sin otra persona a tu lado (por muy malo que sea), la cobardía, el síndrome de Estocolmo o vete tú a saber que rula por la cabeza del que consiente.
Sólo hay una cosa que me ha dado un hilo de esperanza y alegría en toda esta calamidad... que tú con tus hijos haces totalmente lo opuesto... y por ello aquí va mi pequeño homenaje y aplauso.

sábado, 8 de mayo de 2010

Mi premio eres tú

Hace una semana viniste a verme y me contaste que necesitabas un ordenador para poder hacer el proyecto final de las prácticas que estás realizando. Hubiera desconfiado de la petición si fueras otro, pero siendo tú, sé perfectamente que dices la verdad.
Viste que ante la petición mi respuesta positiva fue inmediata, ya que confío en ti casi como si fueras mi hijo. Ojala muchos hijos de esta tierra mía, que no tuya, fueran como tú.
De los restos que nos llegan, monté con mis manos el mejor que podía componer y después de dedicarle todo el tiempo que pude, resultó ser una buena herramienta que te puede ayudar.
Y la verdad es que a ti te daba igual porque te diera lo que te diera siempre lo agradecerías, aunque cuando lo viste te alegraste mucho. Cuando vino tu tío a recogerlo, de tal palo tal astilla, esto es, la delicadeza y el agradecimiento es digno de recordar… por mucho tiempo.
Ayer tuvimos un evento importante en el trabajo y se echaron muchas flores, y este gerente tipo “House” no tuvo mención… ni falta que le hace. Una vez acabado, una de las monitoras delante de muchos sí lo hizo, a lo que yo respondí que no me importaba, aunque lo agradecía. Ella insistía. “Mi premio es otro”, repliqué.
Cuando iba a cerrar y empezar mi últimamente rutinario fin de semana tipo “tumbing” entraste corriendo en mi despacho, sudoroso y con una carta en la mano. Me dijiste que la leyera.
En ella decía que dada tu trayectoria y demostrada la misma, te concedían la autorización para quedarte y además con un permiso de trabajo para poder realizar tus prácticas y, quién sabe pese a los tiempos, la posibilidad de que te contraten.
Cuando levanté la mirada ni me dio tiempo a reaccionar. Nunca te había visto así. Te abalanzaste sobre mí, con un semblante tipo “Heidi” y me diste un fuerte abrazo, repitiendo una y otra vez la palabra “gracias”.
“Este sí que es mi premio”, lo demás son fotos y sonrisas que hay que vender… y realmente doy gracias a Dios por ponerte en mi camino, porque este gerente/dinamizador/administrativo/contable/cuelga-cuadros no puede estar mas orgulloso de ti.