viernes, 5 de marzo de 2010

Amor prohibido

Vamos a subir el tono un poquito, ya que un usuario de mi asociación al que le gusta la poesía me señalaba que cuando se habla de amor, le daba la impresión de que todo lo que leía le parecía, cuando menos, cursi. Yo le comentaba que sin esto (aunque fuera un poco) realmente no sientes (o no has sentido) amor. Es un elemento más del estado "carajote" en el que nos encontramos cuando ocurre.
Como estaba en desacuerdo, me retó a ver si era capaz de escribir sobre el tema, pero que no fuera tan ñoño. Así que modifiqué un pensamiento que tenía guardado en el cajón sobre la pasión, añadiendo una dosis de morbo al tratar de dos personas que no pueden amarse... o por lo menos que no deben.
Que los entendidos en poesía me perdonen por mi poca técnica.

Poso mis manos sobre tus hombros,
las dirijo hacia tu espalda,
mirándonos fijamente a los ojos,
frente a frente, sin apartar la mirada.

Bajo lentamente a tus caderas,
erizando el vello de tu cuerpo,
que el próximo paso ya esperas,
par dar rienda suelta al desenfreno.

Espera amor, ten paciencia,
y te giro... tu espalda sobre mi pecho,
entreabres tus labios de deseo,
y te aprieto contra mi cuerpo.

Juego subiendo de nuevo,
cierras los ojos y alzas tu mano,
coges mi nuca agarrando mi pelo,
muestras tu cuello y lo muerdo.

Acaricio tu pecho desnudo,
te retuerces de placer con mis manos,
buscas mi boca casi con desesperación,
te la brindo sin ninguna dilación.

Bajo una mano mientras te beso,
pones la tuya sobre la mía,
la agarras con fuerza y firmeza,
que tú misma me haces de guía.

Y así paso las horas, los días,
fantasía de quiero y no puedo,
que deseas y no debes hacerlo...
si yo pudiera... y tu quisieras.

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