viernes, 11 de diciembre de 2009

Reflexiones Navideñas

Hay quién les gusta regalar. Ver esa cara de ilusión que uno pone cuando abre su presente. Otros prefieren que se les regale. La expectación y el recibir algo de una persona querida. A mí, cuando lo impone la regla, no me gusta ni una cosa ni otra.
Ahora que se acercan estas fiestas me parece hasta absurdo. Aumenta el consumismo y los precios se inflan, para después pasados los Reyes, te veas que tú regalo ha bajado hasta un 50%... y cómo dice una amiga mía, “te quedas con tó la cara partía”.
Entre los mayores, si tu familia es numerosa, es imposible contentar a todos (incluyéndose uno mismo) a no ser que te gastes una pasta, si es que hablamos de dinero. Si hablamos de ilusión, hermandad, “qué bonito es el amor”, etc… entonces el regalo es barato… y normalmente inútil. Sí, ya sé lo que estaréis pensando… ¡qué insensible!… luego, cuando pasen unos meses me volvéis a leer esta entrada y ya hablamos cuántas veces habéis usado el regalito… si es que no lo descambiáis.
Si encima se impone la moda del "amigo invisible", ya lo flipo… quizás me apetezca regalarle más a “ella” que a “él”… o a “ese” que a la “otra”… y si hay que pactar con anterioridad qué se va uno a gastar… entonces, pues vaya ilusión… “voy a recibir un regalo equivalente a lo que me voy a gastar”… ¿y si me lo compro yo y nos dejamos de quebraderos de cabeza, precios altos, colas, etc…?
Esta manera de pensar puede inducir a creer que uno es un “rata” o no tiene dinero... (según el mes :) ). Ni una cosa ni otra, de hecho, el que me conoce sabe que no tiene nada que ver. Es más, aunque no es de mi agrado alardear, el mes pasado regalé un “buen obsequio” a una persona muy querida y ni era su cumpleaños… lo necesitaba, y no os confundais porque esa persona se lo podía permitir.
Y llegamos a los niños. Tranquilos, que no soy tan “Grinch”, pero os voy a dar un consejo, si queréis, y es que os informéis cuantos regalos van a recibir, porque entre los padres, abuel@s, ti@s y amig@s, los estamos mimando demasiado. No les falta de nada. Y si no, os pasáis por donde trabajo que tenemos una pila de juguetes de segunda mano que alucinaríais, y aún haciendo campaña navideña, sacamos un 60% de los mismos… y eso son sólo los que nos donan y que hemos reciclado antes… si todo el mundo nos donara, no podríamos dar tantos, os lo aseguro. Con que cada grupo antes mencionado se pusiera de acuerdo e hiciera un buen regalo, ya serían cuatro grandes regalos… ¡cuatro!... que hay niños que con dos y de segunda mano se conforman (y hablo de España, que si no)… y eso sí que es tener la suerte de ver una verdadera cara de ilusión.

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