viernes, 30 de octubre de 2009

Muriendo un poco más

Cuando despierto al alba y no he notado tu beso de “buenos días”...
cuando no recuerdo la conversación que tuvimos ayer...
cuando el estrés del trabajo no permite ni una llamada,
ni tan siquiera un mensaje, ni por el móvil ni por correo-e.

Y si comemos, como autómatas, con prisas casi sin saborearlo,
cuando sólo hay 15 minutos de siesta... si la hay
cuando olvido tu día, el mío, el nuestro...
u olvido el de algún amigo del ayer...

Cuando no veo tu risa, ni miro a tus ojos,
cuando no sigo con mi mano las caracolas de tu pelo,
cuando no rozo, ni notas, ni noto...
cuando ni te huelo, ni me sientes, ni te oigo...

Cuando la conversación es rápida,
o es monosilábica, o es alta en su tono,
cuando molesta lo que no lo hacía,
o no molesta porque ya ni importa.

Cuando lo que importa no es lo que tengo delante,
aunque sea enfrente, pegado a mis narices,
y lo que creo que importa esta fuera,
cuando lo que realmente importa esta dentro.

Y así el tiempo pasa,
y morimos un poquito más en cada momento,
casi sin darnos cuenta, en estos días grises,
...poco a poco... poco a poco.

2 comentarios:

  1. Si se es capaz de ver esa muerte lenta, también se es capaz de cambiar el curso de las cosas, de buscar la medicina adecuada que cure y de volver a vivir de nuevo. Un beso

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  2. Sí es verdad.
    En parte, la finalidad de este relato es esa... si eres capaz, claro.
    He pensado en estas líneas después de escuchar la canción de "me dediqué a perderte" de Alejandro Fernández.
    Un beso.

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