lunes, 26 de octubre de 2009

Menos humanos

Me encontraba, como todas las mañanas, abriendo las puertas de la asociación, iniciando los equipos, encendiendo las luces, en definitiva preparando el local para realizar nuestro trabajo mientras llegaban los compañer@s para empezar a atender al público.
De repente, aparece una hombre de mediana edad, no muy bien vestido ni aseado, con cara de preocupación que había bajado del comedor que hay en la primera planta y me comenta que si podía llamar a una ambulancia, que uno de los usuarios no se encontraba bien.
En plan Nacho Cano, esto es, mientras una oreja escuchaba al 112 él me iba hablando del paciente por la otra, e iba respondiendo a las preguntas... “unos 56 años, echa sangre por la boca, no hay aparente razón de un golpe, parece interno, era bebedor, me dicen que tiene el hígado hecho polvo...”
Seguimos las indicaciones de la operadora, esto es, ponerlo tumbado y de lado, y que no coma ni beba nada (esto último ya lo intuíamos...) y esperamos a la ambulancia... que llegó a los pocos minutos. Mis felicitaciones a los mismos.
La calle donde estamos la acaban de arreglar. Esta preciosa... el problema es que antes podíamos aparcar y ahora no, además de que han puesto unas aceras bastante anchas. Por lo menos, podían haber respetado el espacio reservado que teníamos, que hacía muy cómodo si alguien quería dejar ropa, o si tanto los del comedor como nosotros necesitábamos cargar y descargar lo teníamos más fácil que ahora.
En fin, centrándonos, la ambulancia no mira esas cosas. Es un urgencia... no va a buscar primero aparcamiento y luego atender. Es lo que faltaba. Así que rápidamente se forma una cola y exactamente al minuto escucho que empiezan a pitar.
Lo primero que pienso es que el que ha pitado está muy lejos y no se ha dado cuenta de la situación... pero mi sorpresa fue comprobar que la que pitaba estaba un coche por detrás de la ambulancia ¿#@€$%&/$%? Se trataba de dos mujeres de mediana edad, con un niño con cara de dormido en el asiento de atrás. O sea, llego tarde al cole y a la tostada que me voy a tomar con mi amiga de “desayuno light”, esto es, café descafeinado con sacarina y una viena integral con zurrapa.
Uno de los que estaban en la puerta del comedor le advierte de que se trataba de una urgencia, y le llama la atención... sus palabras exactas fueron “¿Es que no has visto de que es una ambulancia o estas ciega?”. Aun así, el de la ambulancia, al escuchar los pitos, baja y hace lo que puede por pegar la misma a la pared, subiéndose a la cera. El tráfico fluye, y la mujer al pasar por delante del usuario que la recriminó... y a esta señora (por decir algo) no se le ocurre hacer otra cosa que sacarle el dedo y como una energúmena le dice de todo menos bonito. ¿#@€$%&/$%?
¿Hasta donde hemos llegado? ¿Que clase de humanidad tenemos? ¿Como podemos ser tan egoístas? ¿Como se puede ser tan ruin? Ante una urgencia, ¿es más importante lo que yo tenga que hacer, sin mirar el que, ni a quién?
¡Que asco! ¡Que asco! Me avergüenzo de mi raza.

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