miércoles, 9 de septiembre de 2009

Falsos profetas

El gobierno no para de transmitir a la sociedad que, pese al delicado momento que pasamos, protege y asegura todo lo que concierne “a lo social”... y eso no es del todo cierto. Se han recortado los presupuestos y se están retrasando las subvenciones. Lo máximo a lo que puedes aspirar es a que llegue una resolución para poder negociarla con el banco... y estos, a su vez, lo ponen más difícil.
Por tanto, fuera de la tinta y el papel o de la “caja tonta”, esto se traduce en la vida real en que hay ongs y asociaciones que cierran sus puertas. Bien porque ni han pasado el primer corte, esto es, le han echado para atrás sus proyectos desde un principio, bien porque no les ha llegado ni la resolución. Otras hemos aguantado como hemos podido.
Existen proyectos continuistas que han dado unos grandísimos resultados debido a la labor de compañeros (que han tenido que echar más horas de lo normal, y que han desarrollado tareas que no tenían porqué hacer) y ahora se encuentran en la calle.
Como decía, lo más normal es que asociemos las palabras crisis-tardanza-no hay dinero-tampoco resolución-cierre, y así lo denuncio. Pero lo que tiene delito, pensamiento con el que empecé esta entrada, es que hay asociaciones que “abandonan el barco” porque simplemente no les conviene.
Esto significa que el día que salió la orden de incentivos, ellos supusieron que podían hacer lo que les saliera de ahí con el dinero. Después, se dieron cuenta de que era un proyecto exigente (como debe ser), en el que había que hacer exactamente lo que se pedía (y para eso están después las memorias y las justificaciones) e incluso por el que la asociación ha tenido que sacrificar sus propios proyectos en algunos casos (e intereses, claro).
Entonces... si has hecho un bien común para tus vecinos... si has tenido unos grandes resultados... ¿cuál es el problema? Que no se ha hecho lo que vosotros queríais... que queríais hacerlo “a vuestra manera”... sí, sí... y que una asociación no es una empresa para ganar dinero... ni para enchufar a vuestro primo... ni hacer vuestros “chanchullitos”.

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