martes, 29 de septiembre de 2009

El efecto Pigmalión

Aprovechando que acabo de terminar un curso on-line, os comento uno de los textos que más me han gustado y así podamos razonar sobre el mismo, ya que seguro os ha pasado, sea cual sea la postura que tomarais.
Pigmalión era un antiguo rey de Chipre que vivía en la isla de Creta. Entre otras aficiones destacaba por su habilidad en la escultura. Ovidio cuenta la leyenda de que Pigmalión creó una estatua de marfil inspirándose en Galatea, siendo tan bella que se enamoró de la escultura. Así, rogó a los Dioses que cobrara vida, para poder amarla y Venus hizo posible tal deseo.
A parte de ser una bonita historia de amor, el término del efecto Pigmalión se utiliza hoy día para explicar nuestra superación en una tarea determinada gracias a la confianza que se nos demuestra, cumpliendo unos objetivos, indiferente su complejidad, a partir de las expectativas que crean otros.
Este efecto se produce, conscientes o no, en nuestra vida normal y en diferentes campos. Cuidado porque puede darse el efecto contrario debido a la falta de confianza, miedo, resignación o abandono, y por tanto llevarnos a lo adverso, esto es, el fracaso.
Para profundizar un poco más, digamos que el efecto Pigmalión hace que una persona lleve a cabo un trabajo debido a que las expectativas (o el deseo de triunfo) de la otra persona influye sobre la actuación del primero. Indudablemente ayuda, lo que sepas o te hayan contado de una persona, condicionando la predisposición hacia la misma.
Según los estudios sobre este efecto, se puede afirmar que cuando alguien nos brinda su confianza, ésta se “nos pega” y hace que mejoremos en distintas aptitudes y actitudes. Paso por paso, podríamos resumirlo en que confío en un hecho, tengo la expectativa de que lo vas a cumplir, te refuerzo la conducta conforme a lo dicho y establezco un vínculo de dependencia.

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