viernes, 14 de agosto de 2009

2009: Odisea en el supermercado III

Depositaba los últimos artículos de mi compra sobre la cinta cuando me percaté que una mujer, con algunos “añitos” pero moderna, iba poco a poco, como si de una procesión de Semana Santa se tratara , detrás de mi.
La cajera, combinaba el ir cobrando los artículos e ir metiendolos en las bolsas, para ganar tiempo, y yo hacía lo propio... pero esta señora se estaba acercando cada vez más, al estilo “las muñecas de famosa”... pensé
– esta mujer me esta dando miedo, “quillo”... o ¿es que la conozco y no caigo?... no sé, no sé...
Para cuando la cajera me dice lo que tengo que pagar, yo ya tenía una montaña de bolsas y artículos desperdigados, y con la lengua fuera hacía lo posible por sacar la tarjeta de la cartera... y esa mujer, pegada a mí, me recordó una escena de El Jovencito Frankenstein en la que el sirviente “Aigor” se acerca por detrás a su amo “Dr. Fronkonstin” y se agarra a su chepa.
La cajera saca ese artilugio de firma digital para que confirme la compra y yo intento agacharme para estar más cómodo... pero el problema es que la señora y yo ya eramos uno, y claro, me salió del alma...
- Señora, si usted tuviera rabo, ¡ya me habría violado tres veces!
- ¿...? ¡uy!.... ¡oi!... ¡jajajaja!
Hombre, me alegro de que le divirtiera pero no se si la señora supondría que por atosigarme de aquella manera iba a ir más rápido... encima, aunque roja como un tomate, se “descojona”... no si ya te digo que esto esta lleno de especímenes de otra galaxia.
Cogí mis bártulos y me fui pensando en que aun tenía que llegar a casa y meter todo aquello... no sin antes sortear a la rumana de la puerta, que pide dinero no para la mafia, sino para comer y vestir a sus 235 hijos (sabiendo que hay comedores sociales... con ducha... y asociaciones que visten gratuitamente, además de albergues) y evitar por segunda vez el euro revolucionario del gorrilla (que no es el oficial, y que también lo quiere para lo mismo que la otra, y no para pegarse un buen chute)...
... O el “pesao” que limpia los cristales del semáforo (con los mismos fines benéficos que los anteriores)... o el niñato que se te mete delante del coche con la scooter (regalo por ser un estudiante pésimo pero que le compró papá para no sentirse mal por el divorcio con mamá, no vaya a darle un trauma al angelito mío, pero papá no tiene dinero para el seguro pero da igual porque ya hay tontos como nosotros que se aguantarán y pagarán el pato) y que encima te saca el dedo... etc, etc, etc...

Fin.

3 comentarios:

  1. Muy bueno Fran; sigue así.

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  2. ¡¡La de cosas que te pasan a ti, Paquito!! ¡¡Que pena que no tengas niño que empiece en el cole, sería magnifico tu punto de vista!!

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  3. Gracias, Jorge.

    Sí, la verdad Arbaro, el punto de vista que tengo es de los niños que tengo allí en la Asociación.... y no es igual porque son mayorcitos... pero muchas gracias por el apoyo.

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