viernes, 28 de agosto de 2009

Toledo, mezcla de culturas

Preciosa ciudad la de Toledo, que alberga historia y monumentos por doquier. Sus calles con cuestas arriba y abajo invitan al visitante a recorrerlas aun haciendo esfuerzos que merecen la pena. Grandes vistas, donde se nota el paso de las culturas cristiana, judía y árabe.
La temperatura, a pesar de que sea Agosto, fue dispar. El Domingo hizo mucha calor, no en vano estábamos en alerta amarilla. Pero el Lunes corría una ligera brisa que hizo los paseos agradables.
La gastronomía en carnes y platos típicos como la perdiz o el venado son espectaculares. Sin embargo, cabe destacar un restaurante Vasco que encontramos, el Lizarran.
Prometí hablar de ellos en el blog, no sólo porque la tierra tira, es que además de tener unos sabrosos platos de la zona, tiene unos "pintxos" Vascos que te hacen la boca agua. Da igual si son fríos o calientes. Están buenísimos, y los precios muy asequibles. Nos atendieron de maravilla. Total y absolutamente recomendado.
Os enseño la última ciudad que ha configurado estas vacaciones. Espero que tengáis la suerte y la oportunidad de visitarlas algún día, si no lo habéis hecho ya.

lunes, 24 de agosto de 2009

Salamanca, la "Roma Chica"

La verdad es que no sé por donde empezar. Aunque ya la conocía, esta vez la he disfrutado más intensamente. Esta ciudad es espectacular. Mires por donde mires, vayas por donde vayas, respiras historia. Los monumentos son increibles.
Las historias que impregnan estas paredes son preciosas, como la valentía de "La Latina", el "como decíamos ayer..." de Fray Luis de León... y un largo etcétera que no cabría en esta entrada, os lo aseguro (la rana, el austronauta...)
Es de fácil acceso y salida. Tiene tiendas por doquier, cosa que para algunas de vosotras es como caminar por "el paraíso"... :) Aquí se nota el poder adquisitivo, nene.
Se come de escándalo y de los caldos os diré que hasta el más barato es bastante aceptable... pero recomiendo encarecidamente que os vayais de "pinchos", esto es, tapas como decimos los del sur.
La marcha que tiene Salamanca de noche es tremenda... y la verdad, como en Cáceres, la temperatura ha sido bastante buena pese a que estamos en Agosto. Destino altamente recomendable.
Y nada, como es costumbre, os la enseño... y como prometí, ya he actualizado las fotos tanto de Salamanca como de Cáceres.

sábado, 22 de agosto de 2009

Cáceres, ciudad monumental

Bueno, después de este parón en el blog, debido principalmente a que me estoy pegando unas merecidas vacaciones, os escribo desde esta preciosa ciudad.
Si teneis oportunidad de visitar la misma, os recomiendo que os alojeis en un hotel como en el que estoy, Husa D. Manuel ****, ya que es de reciente construcción, muy nuevo, bien situado y de fácil acceso. (Por cierto, gracias Gustavo ;)).
Está muy cerca de la Plaza Mayor, entrada a la ciudad milenaria.
Buenos caldos y comidas excelentes, que os voy a decir... incluso en un pub el dueño nos invitó a unas copas... que arte!
En cuanto a la ciudad, que os voy a contar... mejor os la enseño.

viernes, 14 de agosto de 2009

2009: Odisea en el supermercado III

Depositaba los últimos artículos de mi compra sobre la cinta cuando me percaté que una mujer, con algunos “añitos” pero moderna, iba poco a poco, como si de una procesión de Semana Santa se tratara , detrás de mi.
La cajera, combinaba el ir cobrando los artículos e ir metiendolos en las bolsas, para ganar tiempo, y yo hacía lo propio... pero esta señora se estaba acercando cada vez más, al estilo “las muñecas de famosa”... pensé
– esta mujer me esta dando miedo, “quillo”... o ¿es que la conozco y no caigo?... no sé, no sé...
Para cuando la cajera me dice lo que tengo que pagar, yo ya tenía una montaña de bolsas y artículos desperdigados, y con la lengua fuera hacía lo posible por sacar la tarjeta de la cartera... y esa mujer, pegada a mí, me recordó una escena de El Jovencito Frankenstein en la que el sirviente “Aigor” se acerca por detrás a su amo “Dr. Fronkonstin” y se agarra a su chepa.
La cajera saca ese artilugio de firma digital para que confirme la compra y yo intento agacharme para estar más cómodo... pero el problema es que la señora y yo ya eramos uno, y claro, me salió del alma...
- Señora, si usted tuviera rabo, ¡ya me habría violado tres veces!
- ¿...? ¡uy!.... ¡oi!... ¡jajajaja!
Hombre, me alegro de que le divirtiera pero no se si la señora supondría que por atosigarme de aquella manera iba a ir más rápido... encima, aunque roja como un tomate, se “descojona”... no si ya te digo que esto esta lleno de especímenes de otra galaxia.
Cogí mis bártulos y me fui pensando en que aun tenía que llegar a casa y meter todo aquello... no sin antes sortear a la rumana de la puerta, que pide dinero no para la mafia, sino para comer y vestir a sus 235 hijos (sabiendo que hay comedores sociales... con ducha... y asociaciones que visten gratuitamente, además de albergues) y evitar por segunda vez el euro revolucionario del gorrilla (que no es el oficial, y que también lo quiere para lo mismo que la otra, y no para pegarse un buen chute)...
... O el “pesao” que limpia los cristales del semáforo (con los mismos fines benéficos que los anteriores)... o el niñato que se te mete delante del coche con la scooter (regalo por ser un estudiante pésimo pero que le compró papá para no sentirse mal por el divorcio con mamá, no vaya a darle un trauma al angelito mío, pero papá no tiene dinero para el seguro pero da igual porque ya hay tontos como nosotros que se aguantarán y pagarán el pato) y que encima te saca el dedo... etc, etc, etc...

Fin.

miércoles, 12 de agosto de 2009

2009: Odisea en el supermercado II

Llegada la hora de pagar en caja, me dirijo a las mismas y observo que en una de ellas un señor estaba terminando de pasar sus artículos. Cuando llego me percato que había un carro bien apartado y bien detrás, por lo que intuyo que alguien ha debido dejarlo allí mientras iba a por algo, pero que estaba tardando demasiado, dada la distancia. Así que coloco mi carro, me agacho y cuando voy a poner el primer artículo en la cinta, sobrevuela sobre mi cabeza un paquete de bayetas amarillas, de marca blanca, y cae en la cinta. En esto una señora, mayor que no vieja, aparece como por arte de magia y me comenta:
- No, perdona, es que estaba yo.
- Me parece que no, señora, yo ya me disponía a poner mi primer artículo cuando usted a encestado a lo “Gasol” desde unos metros atrás.
- Ya, ¿es que no ha visto mi carro?
- Sí, si se refiere a ese que está a unos metros atrás pero como usted comprenderá no me iba a poner detrás, primero porque no sabía si estaba realmente en cola dada su distancia (con lo que intuyo que no fue a por una cosilla olvidada sino varias), y porque no voy a esperar a que usted vuelva cuando le de la gana.
- Pues eso es lo que hay.
- Pues me parece muy mal. Ya que usted me ha visto, podría haberse esperado.
Y es que parece que cualquiera de nosotros podría venir con el carro vacío, ponerlo en cola e ir buscando artículos hasta que estuviera lleno y entonces decirle al que le tocara lo mismo. ¿Será un regla no escrita que desconozco?
Ella siguió depositando artículos en la cinta con cara de “te aguantas”, y eso que me había ido a la cola de la caja de al lado dejando zanjada la cuestión... así que opté por la ironía y seguía “erre que erre”.
En un momento dado, la mujer abandona unos segundos la caja para coger un carrito de la compra que se suele dejar con un candado en frente de las cajas (en realidad también creo que estaba harta de escucharme).
- Señora, no se preocupe, ¡que yo le guardo el sitio mientras usted aparca el coche!
- ¡....! ¡Oiga, oiga! ¡Pase, pase usted! (me indica con el dedo)
Y en ese preciso momento, es cuando sonreí y le contesté que ya no hacía falta, que ya me tocaba en mi caja.
Moraleja: Ya que te cuelas, que se te caiga la cara de vergüenza y te cueste un poquito, ¿no?

Fin de la segunda parte.

lunes, 10 de agosto de 2009

2009: Odisea en el supermercado

Basado en hechos reales

Fruto del espionaje realizado en la nevera, me encontraba en el “super”, lugar no muy de mi agrado. Realizaba las compras necesarias, y por qué no, algún que otro capricho pero sin despilfarrar mucho, que el horno no está para bollos. Nada, el chocolate que me vuelve loco...
Diviso el mostrador de la carnicería y veo que había un número de personas aceptable esperando. Así que me acerco a coger un número y, como no, veo que me va a tocar cuando las ranas críen pelo.
Decido seguir adquiriendo artículos, sin quitar mucho ojo de la pantalla, para ganar algo de tiempo. Pasados bastantes minutos, vuelvo a la carnicería y el contador estaba ya en el 70. Yo tenía el 71. Así que la chica del mostrador le da al “botoncito” y llega mi número.
Para mi sorpresa, me encuentro que una señora mayor se me adelanta y decide que es su turno.
- Perdone, es que yo tengo el 71.
- Ya, pero es que yo ya estaba aquí.
- Bueno, entonces usted me dirá para que sirve coger un número.
En esto, nos interrumpe la dependienta, e intuyo que me va a dar la razón.
- Es que la señora lleva un buen rato esperando, la verdad.
- ¿...?
Pensé, “¡Vaya con la lumbreras! Tú debes tener muchos estudios, ¿verdad?”
- Mira, perdona, es que no me he explicado bien. Señora, ¿usted tiene el 70 y medio?
- ¿Como?... ¡pues no!
- Entonces, se espera. Y usted, póngame un cuarto de filetes de pollo.
A los pocos segundos, oigo que la señora mumulla...
- Hijo, pues como te pones...
Y pensé, “no si encima soy yo el malo... este tipo de personas deben ser de otra galaxia...”

Fin de la primera parte.

viernes, 7 de agosto de 2009

El Matrimonio

En breve, unos viejos y queridos amigos se casan. Esto, hoy en día es un verdadero logro, ya que algunas parejas que deciden casarse en realidad obedecen a una inercia incontenida, producto seguramente del empuje que realiza la familia y, en definitiva, la sociedad en la que vivimos.
No es el caso de esta pareja, os lo aseguro, entre otras cosas porque su noviazgo no ha durado dos días precisamente. :) ... vamos, que lo han pensado muy bien. ;)
Yo siempre he mantenido, y mantengo, que el mejor estado es con el que cada uno se encuentre mejor. Novio, casado, soltero ... da igual mientras seas sincero contigo mismo y con la de enfrente, claro... y que ella comparta el sentimiento también. Lo que suele pasar, es que en una relación madura se va pasando de un estado a otro, lo cual no quiere decir que acabe en matrimonio pero sí ,por lo menos, en la convivencia.
El otro día tomábamos unas copas en un pub unas cuantos amigos en pareja, y salió el comentario de que se había publicado una estadística que de cada cuatro parejas, tres se divorcian... a lo que todos pegamos una carcajada, entre otras cosas porque en ese momento precisamente éramos tres matrimonios (los que faltaban, entre otros, son los que se van a casar ahora).
A mí, las estadísticas me la traen un poco al pairo. No porque no sean útiles, sino porque hay que interpretarlas bien. En ésta, por ejemplo, habría que hacer hincapié precisamente en que por lo menos se casaron las cuatro parejas, ¿no?
Tampoco se suele publicar una estadística donde expongan cuantas parejas de novios no llegan a casarse, o se separan cuando estaban viviendo juntos. Parece que hay que darles caña a los casados... "que eso ya no se lleva"... sí, sí... pero al final, a "jincar" los cuernos, como casi todos.
Las estadísticas no reflejan los sentimientos, el compromiso, el esfuerzo, el sacrificio, la compañía, la sensualidad, el sexo, el amor, etc... con lo que tampoco me valen de mucho, por lo menos, para ver los datos así, en frío.
Así que, a la pareja, os deseo la mayor de las felicidades, ya que lo importante es hacer lo que os salga de “ahí”, que para eso es vuestra vida... ¡tanta estadística, ni sociedad, ni ocho cuartos!

martes, 4 de agosto de 2009

Fuera de lugar.

Continuación del relato escrito por Arbatán, Rojo sobre blanco.

Mario estaba exhausto por el trabajo que había realizado esa semana. Su cansancio era evidente. Se había volcado para no tener que recordar a Paola. Los amigos lo sabían, así que propusieron a Mario pasar un fin de semana en la costa, a lo que Mario aceptó.
Aceptó porque tenía que seguir adelante. No podía enclaustrarse. Se había jurado no perder el tiempo lamiéndose las heridas. De todos modos, los amigos tampoco lo iban a dejar en la estacada. Sabían de sus necesidades y preocupaciones... y un cachondeo a tiempo, nunca viene mal.
La noche era perfecta. Corría una ligera brisa que hacía mitigar ese posible calor pegajoso de una noche típica de Agosto. La pandilla, una vez cenada, se fue de marcha. Iban de pub en pub tomando copas y chupitos, gastando bromas, en definitiva, de buen rollo.
Mario, de vez en cuando miraba a su alrededor. Veía a la gente divertirse, hablar, beber, bailar... pero se sentía desubicado. No tenía nostalgia de Paola, pero sí le invadía un sentimiento de cansancio... no por el trabajo... sino por tener que demostrar todo lo que valía desde el principio.
Pereza. Sin duda lo era... y la soledad paradójica entre tanta gente. No tenía ganas de presentarse de nuevo... explicar a qué se dedicaba, o de donde era, lo que le gustaba hacer y lo que no. Sentía que era ya mayor para todo aquello... su diferencia de edad, aunque seguía siendo joven, era grande. Y más que por el mero hecho de la edad... era por las vivencias que había tenido... experiencia que estos “yogurines” todavía tenían que pasar.
Una de las veces que Mario fue al baño, coincidió por tercera vez con una chica en la cola. Sus miradas se cruzaron... y ella le sonrió. Mario dudó unos instantes y en un esfuerzo por su parte, comentó tal coincidencia con la chica, a lo que la típica amiga desagradable responde...
- ¿Que pasa, que controlas cuando meamos?
La chica miró a su amiga con cara de incredulidad. Mario bajó la cabeza y miró al suelo. “Más ordinaria... imposible”, pensó.
- No, nada más lejos de mi intención... perdona si os he molestado.
Mario dio media vuelta y se dirigió a sus amigos. Les pidió que le llevaran a casa. El “después” de una ruptura es siempre difícil... y por hoy, ya había tenido suficiente.