viernes, 31 de julio de 2009

Sátira del Chiringuito III

Esta sátira la componen 3 partes. Se expone aquí la última.

Pasadas otras dos horas, recibo otra carta certificada donde se me comunica lo siguiente:
“Recibida su solicitud y examinada la misma acorde a las leyes que rigen este chiringuito, por la autoridad que se me confiere en esta playa resuelvo CONCEDER al usuario playero:
un botellín de Coca-Cola caliente.
Dispone de 10 minutos para entregar la documentación modificada con el nuevo artículo que sustituye al que usted solicitó, recordando que si no la entregara se dará el tema por zanjado y no tendrá derecho a futuras reclamaciones”.
Mira, estaba por dar saltos... y no eran de alegría precisamente... otra vez como Mary Poppins pero en plan “heavy”, y sabía que de montar en cólera me arriesgaba a que ni me dieran la coca-cola... caliente. Así que entregué mi solicitud modificada en tiempo y forma y, pasadas otras 3 horas, llamo al camarero y le comento.
- ¿Le falta mucho a la coca-cola?
- Uff. Es que andamos muy liados. Va a tener que esperar un poco más...
Miraba hacia los lados y veía que el chiringuito estaba lleno, pero casi nadie bebía nada (no por ganas, desde luego). Ya no tenía sed, ni estaba deshidratado... es que simplemente la lengua y el esparto eran hermanas gemelas.
Y, por fin, diviso cómo el camarero camina hacia mí... en cámara lenta... hasta sonaba en mi cabeza Barry White como música ambiente... advierto que lleva la coca-cola... caliente, sobre la bandeja... pero gira en el último momento, y se la da a la señora de al lado. (la música acaba de golpe)
- ¡Me cachis! Que poquito ha faltado...
- ¿Perdone?
- No, que sólo deseaba que hubiera sido para mí...
- Ya. ¿Cuantos días lleva esperando?
- ¿Días? Bueno, llevo todo el día...
La mujer, que sonreía, se convirtió toda ella en una grandiosa carcajada que no paraba de repetirse... en verdad no sé si las carcajadas eran producto del eco o de mi insolación...
Tres días después llegó la dichosa coca-cola... caliente era poco... estaba ardiendo. Antes de llevármela a la boca, le sugiero al camarero si me puede limpiar la mesa.
- Eso es imposible, Señor.
- No, si ya me lo imaginaba... pero por curiosidad... ¿por qué, hijo... por qué?
- Es que usted debió solicitar en la partida de limpieza, un mantenimiento el servicio de balleta. Además, que sepa que la mesa y la silla son de alquiler, y va a tener que costearlo de su bolsillo, pues veo que tampoco solicitó las mismas.
- ¡Oiga, que yo no he visto esas partidas que me menciona!
- Sí, lo sé, es que no es aquí. Es en el puesto de hamacas que hay a un kilómetro de aquí. Pero no estoy seguro del todo. Mejor, hable con el "hamaquero" la próxima vez.... yo sólo soy un simple camarero.
- Por las servilletas, mejor no le pregunto, ¿verdad?
Y allí estaba yo, sentado después de tres días en una silla y una mesa sucia, rascándome el bolsillo para saber si podía pagar su alquiler, rojo Ferrari, y bebiendo una coca-cola... caliente... sólo para poder hacer una de las cosas más básicas de la vida... hidratarme para sobrevivir...
El juego es así... y el dueño del chiringuito... lo sabe.

Fin.

3 comentarios:

  1. Una y no más, Santo Tomás (Belaustegui) ;)

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  2. Pues como la Coca Cola sea "BPO" (Bebida de Protección Oficial), encima es dificil que se la des a alguien.

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  3. me sucede lo mismo cuando deseo tener sexo. :p

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