miércoles, 29 de julio de 2009

Sátira del Chiringuito II

Esta sátira contiene tres partes. Se expone aquí la segunda.

Después de tres horas, se acerca el camarero a mi mesa y me entrega una carta certificada. En ella leo.
“Recibida su solicitud y examinada la misma acorde a la orden 25/9123/uy/jarl/2178 de la ley de costas que rigen este chiringuito, por la autoridad que se me confiere en esta playa, resuelvo:
Solicitar documentación precisa que aclare:
- Si la cerveza es de marca o no.
- Si la cerveza es de botellín o de barril
- Si la cerveza es con alcohol o sin alcohol. (Especifique si es 0,0 que no es igual)
- Si la prefiere en vaso largo (caña), vaso corto o jarra.
- Sólo dijo que la quería fría. Especifique los grados, por favor.
- Con espumita, bastante espuma o, de lo contrario, sin espuma.
Nota:
Tenemos a su disposición un catalogo de los proveedores oficiales. Sólo debe acudir a la caseta de información a 5 kilómetros de aquí para consultarlo.
Tiene 10 minutos para presentar dicha documentación o el plazo vencerá y tendrá que solicitar de nuevo todo desde el principio, siempre que el chiringuito esté abierto, claro”.
Pasados unos minutos, entrego la nueva documentación donde hago constar que quiero una cerveza Cruzcampo (rezando para que fuera uno de los proveedores), de barril, con alcohol, de jarra, a 0º. Aún así, adjunto una nota donde especifico que no me importa del todo la marca, y que en un momento dado tampoco el continente. Es más, ya que lo que tengo es sed, tampoco el contenido, esto es, con que me traigan un botellín de agua fría, cubriría mis necesidades básicas.
- Sr. Barman, perdone, ¿sabe si tardarán en contestarme? Es que he pasado de estar sediento a estar deshidratado... y esto ya me preocupa.
- Hacemos lo que podemos, Sr. usuario playero. Comprendo su situación... ¿no la querrá con limón, verdad?
- grrr... no! no la quiero con limón!
- Y lo ha especificado en la solicitud, ¿verdad?
- Oiga, me estoy empezando a calentar más de lo que mi cuerpo lo puede estar ya...
-¡Mire, aquí está el dueño!... ¿nos echamos una foto?
- ¿...?
- Si, hombre, anímese, ¡que no se diga!
Allí estaba yo, rojo como un tomate... no sabía si por el calor o por el cabreo, con cara de pánfilo y de sorprendido a la vez, al lado del dueño que me cogía del hombro, como si me conociera de toda la vida.
- Perdone, podría hablar con usted un momento...
- Lo siento, voy camino de una reunión muy importante con la Cocinera, es imposible, pero cuando pueda me acerco a su mesa, y así nos conocemos... y eso.
- Sí... sobre todo... eso.
No me había sentado todavía cuando ya había por todos los postes del chiringuito un cartel con una leyenda que decía: “El chiringuito. Trabajando por nuestros usuarios playeros”... y la foto del dueño con una especie de cangrejo enorme con cara de tonto... ¡coño, si soy yo!... vaya tela, para esto si que vamos rápido, ¿eh?.

3 comentarios:

  1. ¡Ja, ja, ja! Escribe pronto la tercera parte!!

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  2. que buena... ya me voy imaginando para donde va esto.

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