miércoles, 15 de julio de 2009

Para desastres, como yo

Bueno, la entrada de hoy es para todas esas personas en el que “el despiste” forma ya parte de su agitada vida. Es como si lo tuvieras asumido, esto es, que eres un desastre total. Normalmente me tienen que recordar las fechas de los cumpleaños o, por ejemplo, soy de los que no recuerda si han cerrado el coche o la puerta del trabajo, teniendo que volver sobre mis pasos y comprobar que realmente, sí, sí lo había hecho. Para los demás, seguro que conocéis el tipo
Mi despiste es tal que os voy a contar la última que he liado. Resulta que invito a unos amigos a cenar el pasado Sábado a mi casa. Me llaman para decirme que van a llegar tarde (en ellos, esto es ya otra costumbre que hablaremos en otra ocasión, :) ), con lo cual decido esperarlos fuera puesto que una de las parejas no sabía donde vivía exactamente.
Salgo con las llaves y el móvil y me los encuentro en el portal de fuera. Así que nos enfrascamos en saludos y conversaciones en el pequeño camino que va hasta mi casa. De repente veo que la puerta del bloque no abre. Tras varios intentos fallidos, veo que la contrapuerta está mal cerrada, cosa que por cierto, no noté cuando salía. Así que decido llamar a mi piso y me contesta mi mujer. “¿Sí?. Abre cariño mío, que la puerta se ha atascado”, y seguidamente, me abre. Por cierto, arreglé lo de la contrapuerta.
Pasamos y veo que no atino a encontrar la luz del pasillo de la entrada del bloque, y se abre una puerta al final del pasillo, a lo que comento: “amor mío, dale a la luz que no vemos nada”. Pero la silueta del pasillo no corresponde con la de mi mujer... es más, me parecía más una señora mayor e incluso mis invitados pensaban que tenía visita en casa... “oye, que este pasillo no me suena... que el de mi bloque hace una L, y este es recto”... giro la cabeza mirando a los amigos y les digo... “anda, anda, tira que me he equivocado”.
Es que no tengo solución. Ya no te digo el rechufleo de después, cuando los amigos se lo contaban a mi mujer. “Yo creo que la señora mayor te abrió, a ver si caía algo... como le dijiste cariño... ¡y además dos veces!... y cosas por el estilo. Creo que las carcajadas todavía están resonando. ¿Se puede ser más desastre?

7 comentarios:

  1. Joder, Madre mía. Lo de no saber si he cerrado el coche si, pero la suerte de que una tia me abra las puertas de su casa (y quien sabe si de sus adentros) nunca me ha pasado.
    Vaya telita...la doble vida que tendrá esa buena señora jajajajaja. Saludos, fenómeno.

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  2. Que buena PACO. Pues si que es casual, abría que ver la cara de tus amigos y sobre todo, fíjate que esa situación se produjera con jefes o alguien que fueras a enseñarle el piso para venderlo.

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  3. Ya te digo!
    Es que a veces ocurre que uno está tan concentrado que hace las cosas automáticamente, y para cuando te das cuenta de que algo va mal, la sensación es de estar perdido durante unos segundos... pero bueno, después te echas unas risas y pa'lante.
    Un abrazo.

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  4. Ja, ja, ja!!! Te conocia otras, pero esta te supera. Por cierto el Tex-Mex es este viernes, que de esas yo recuerdo otra.

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  5. Sí, ya me ha venido a la memoria esa también... anda, calla, calla...

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  6. Te disculpastes ante la vecina? O tampoco caístes en ese detalle? Jajjja.

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  7. Pues mira, entre que la vecina se cortó y se metió "pa dentro", y yo que salí "por patas", digamos que no tuvimos tiempo para intimar... :) jejeje

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