viernes, 31 de julio de 2009

Sátira del Chiringuito III

Esta sátira la componen 3 partes. Se expone aquí la última.

Pasadas otras dos horas, recibo otra carta certificada donde se me comunica lo siguiente:
“Recibida su solicitud y examinada la misma acorde a las leyes que rigen este chiringuito, por la autoridad que se me confiere en esta playa resuelvo CONCEDER al usuario playero:
un botellín de Coca-Cola caliente.
Dispone de 10 minutos para entregar la documentación modificada con el nuevo artículo que sustituye al que usted solicitó, recordando que si no la entregara se dará el tema por zanjado y no tendrá derecho a futuras reclamaciones”.
Mira, estaba por dar saltos... y no eran de alegría precisamente... otra vez como Mary Poppins pero en plan “heavy”, y sabía que de montar en cólera me arriesgaba a que ni me dieran la coca-cola... caliente. Así que entregué mi solicitud modificada en tiempo y forma y, pasadas otras 3 horas, llamo al camarero y le comento.
- ¿Le falta mucho a la coca-cola?
- Uff. Es que andamos muy liados. Va a tener que esperar un poco más...
Miraba hacia los lados y veía que el chiringuito estaba lleno, pero casi nadie bebía nada (no por ganas, desde luego). Ya no tenía sed, ni estaba deshidratado... es que simplemente la lengua y el esparto eran hermanas gemelas.
Y, por fin, diviso cómo el camarero camina hacia mí... en cámara lenta... hasta sonaba en mi cabeza Barry White como música ambiente... advierto que lleva la coca-cola... caliente, sobre la bandeja... pero gira en el último momento, y se la da a la señora de al lado. (la música acaba de golpe)
- ¡Me cachis! Que poquito ha faltado...
- ¿Perdone?
- No, que sólo deseaba que hubiera sido para mí...
- Ya. ¿Cuantos días lleva esperando?
- ¿Días? Bueno, llevo todo el día...
La mujer, que sonreía, se convirtió toda ella en una grandiosa carcajada que no paraba de repetirse... en verdad no sé si las carcajadas eran producto del eco o de mi insolación...
Tres días después llegó la dichosa coca-cola... caliente era poco... estaba ardiendo. Antes de llevármela a la boca, le sugiero al camarero si me puede limpiar la mesa.
- Eso es imposible, Señor.
- No, si ya me lo imaginaba... pero por curiosidad... ¿por qué, hijo... por qué?
- Es que usted debió solicitar en la partida de limpieza, un mantenimiento el servicio de balleta. Además, que sepa que la mesa y la silla son de alquiler, y va a tener que costearlo de su bolsillo, pues veo que tampoco solicitó las mismas.
- ¡Oiga, que yo no he visto esas partidas que me menciona!
- Sí, lo sé, es que no es aquí. Es en el puesto de hamacas que hay a un kilómetro de aquí. Pero no estoy seguro del todo. Mejor, hable con el "hamaquero" la próxima vez.... yo sólo soy un simple camarero.
- Por las servilletas, mejor no le pregunto, ¿verdad?
Y allí estaba yo, sentado después de tres días en una silla y una mesa sucia, rascándome el bolsillo para saber si podía pagar su alquiler, rojo Ferrari, y bebiendo una coca-cola... caliente... sólo para poder hacer una de las cosas más básicas de la vida... hidratarme para sobrevivir...
El juego es así... y el dueño del chiringuito... lo sabe.

Fin.

miércoles, 29 de julio de 2009

Sátira del Chiringuito II

Esta sátira contiene tres partes. Se expone aquí la segunda.

Después de tres horas, se acerca el camarero a mi mesa y me entrega una carta certificada. En ella leo.
“Recibida su solicitud y examinada la misma acorde a la orden 25/9123/uy/jarl/2178 de la ley de costas que rigen este chiringuito, por la autoridad que se me confiere en esta playa, resuelvo:
Solicitar documentación precisa que aclare:
- Si la cerveza es de marca o no.
- Si la cerveza es de botellín o de barril
- Si la cerveza es con alcohol o sin alcohol. (Especifique si es 0,0 que no es igual)
- Si la prefiere en vaso largo (caña), vaso corto o jarra.
- Sólo dijo que la quería fría. Especifique los grados, por favor.
- Con espumita, bastante espuma o, de lo contrario, sin espuma.
Nota:
Tenemos a su disposición un catalogo de los proveedores oficiales. Sólo debe acudir a la caseta de información a 5 kilómetros de aquí para consultarlo.
Tiene 10 minutos para presentar dicha documentación o el plazo vencerá y tendrá que solicitar de nuevo todo desde el principio, siempre que el chiringuito esté abierto, claro”.
Pasados unos minutos, entrego la nueva documentación donde hago constar que quiero una cerveza Cruzcampo (rezando para que fuera uno de los proveedores), de barril, con alcohol, de jarra, a 0º. Aún así, adjunto una nota donde especifico que no me importa del todo la marca, y que en un momento dado tampoco el continente. Es más, ya que lo que tengo es sed, tampoco el contenido, esto es, con que me traigan un botellín de agua fría, cubriría mis necesidades básicas.
- Sr. Barman, perdone, ¿sabe si tardarán en contestarme? Es que he pasado de estar sediento a estar deshidratado... y esto ya me preocupa.
- Hacemos lo que podemos, Sr. usuario playero. Comprendo su situación... ¿no la querrá con limón, verdad?
- grrr... no! no la quiero con limón!
- Y lo ha especificado en la solicitud, ¿verdad?
- Oiga, me estoy empezando a calentar más de lo que mi cuerpo lo puede estar ya...
-¡Mire, aquí está el dueño!... ¿nos echamos una foto?
- ¿...?
- Si, hombre, anímese, ¡que no se diga!
Allí estaba yo, rojo como un tomate... no sabía si por el calor o por el cabreo, con cara de pánfilo y de sorprendido a la vez, al lado del dueño que me cogía del hombro, como si me conociera de toda la vida.
- Perdone, podría hablar con usted un momento...
- Lo siento, voy camino de una reunión muy importante con la Cocinera, es imposible, pero cuando pueda me acerco a su mesa, y así nos conocemos... y eso.
- Sí... sobre todo... eso.
No me había sentado todavía cuando ya había por todos los postes del chiringuito un cartel con una leyenda que decía: “El chiringuito. Trabajando por nuestros usuarios playeros”... y la foto del dueño con una especie de cangrejo enorme con cara de tonto... ¡coño, si soy yo!... vaya tela, para esto si que vamos rápido, ¿eh?.

lunes, 27 de julio de 2009

Sátira del Chiringuito

Esta sátira contiene tres partes. Se expone aquí la primera.

Caminaba por la playa y el sol picaba en mi ya quemada espalda. Diviso un chiringuito y esbozo una media sonrisa... todavía quedaban bastantes metros de caminar por la arena, que debido a su temperatura obligaba a dar saltitos al estilo Mary Poppins.
Llegaba a la puerta por fin. Mis pies maltratados y doloridos agradecían el parquet en sombra. Veo un cartel que dice: “El chiringuito de esta playa está a su servicio. Solicite una cerveza gratis. Trabajamos por nuestros usuarios y sabemos de sus necesidades”.
Allí, en la esquina, esperaba una silla y una mesa, dando a la parte de la playa. Soñaba con disfrutar de una bebida mirando tranquilamente al horizonte que me proporcionaba tal vergel.
Se acercó hasta mí un camarero, bandeja en mano.
- ¿Le pongo algo, señor?
- Sí, por favor, una cerveza bien fría.
- Bien, tome esta solicitud y rellénela por triplicado.
- ¿Perdón?
- Cuando lo haga, adjunte un certificado de no pertenecer a alcohólicos anónimos, y de paso me adjunta también un certificado de penales.
- Oiga, que yo solo quiero una cerveza...
- Sí, sí, ya le he escuchado... y se lo estoy explicando. Además, necesito una fotocopia de su D.N.I. y otro de que la ropa que lleva (incluida las gafas) son suyas.
- Pues si que...
- Por cierto, señale si la cerveza es para usted o actúa para otra persona como representante legal. Una vez realizado todo esto, acérquese a la barra y el bar-man le recogerá la solicitud.
- Bueno... gracias.
A los “30 minutos”, realizado el papeleo, llevo toda la documentación a la barra y tras una enorme cola, los entrego.
- Muy bien. Ya recibirá nuestras noticias...
- Pero, no sabe cuando...? es que empiezo a tener sed.
- Uf, lo siento, yo solo soy un simple bar-man. Esto lo tiene que ver el dueño y decidir. Es que hay mucha gente que pide una cerveza... ya sabe... y está la cosa muy mal. Veo que ha puesto que lo podemos localizar en la mesa de la esquina, ¿no?
- Sí...
- De acuerdo, pues espere... sentado.

Fin de la primera parte.

miércoles, 22 de julio de 2009

Se vende virginidad

Me ha llegado a los oídos que una mujer de 28 años subasta su virginidad por Internet. Todavía me chirrían los mismos. Si mi abuelo levantara la cabeza... jejeje. Bueno, analicemos el caso por partes.
En la noticia cuenta esta chica que es de “profundas creencias religiosas”. ¡Joder, pues menos mal!... si no fuera así, ¿que haría esta mujer?
Que no habrá caricias ni besos... ole!, que bonito es hacerlo la primera vez... te va a encantar. Me recuerda al chiste de dos hombres en una isla desierta y como no habían hecho el amor en años se deciden a hacerlo entre los dos... y cuando están en pleno acto, uno le mordisquea al otro la orejilla, y de repente se vuelve y comenta: “eh!, sin mariconadas”. :)
Que lo hace por 15.000 €, y que dicha “pasta” es para paliar los gastos de su madre enferma. Muy loable... no sé, quizás es que ya ha intentado de todo y no le sale nada... y ha tenido que tirar por estos derroteros. No sé, no sé... ¿la seguridad social no lo cubre, verdad? Ya me parecía a mí...
Cada uno es libre de hacer lo que le de la gana, mientras no dañe a nadie... ya... que uno pague por sexo (aunque no lo comparta) lo entiendo... lo que no entiendo que sea por una virgen. O sea, pagas por la inexperiencia. ¿No es mejor que una con experiencia te dé el revolcón del siglo? O a lo sumo, que se comparta el buen rato debido a que la experiencia sea pareja, ¿no?.
Aunque pensando mal, y aquí me disculpáis si soy duro, lo tuyo es de órdago, cariño. En el mismo pack va una noche de pasión (con el que elijas tú), que te quiten el San Benito de "virginidad a los 28", y que encima te paguen una fuerte suma de dinero. Aquí lo único "puro" que has introducido es la palabra "virgen", porque en realidad demuestras uno de sus posibles antónimos... y además "de lujo"... y que conste que te lo digo con todos mis respetos. Mira en el diccionario, a ver si me equivoco.
Creía que había cosas que simplemente se regalaban... y más cuando son de corazón. No creo que haga falta llegar al matrimonio para regalar lo que vendes... con que se lo des al que te parece adecuado en ese momento, vale. Pero compruebo, a mi pesar, que "el dinero lo compra todo"... que "todos tenemos un precio"... Mi temor es que cuando se acabe el dinero... ¿que será lo próximo que venderás?
Ofertas, ya ha tenido... pero ninguna le convence. Normalmente porque se pasan en las peticiones y no aceptan sus “estrictas” condiciones. Es que me imagino a esta chica con el camisón de las abuelas, con un “agujerito en los bajos”, esperando al mozo, en un acto que me recuerda a “introduzca aquí las monedas, su tabaco gracias”.
Me río de todo esto... pero lo más curioso es que me parece una historia tan triste...

lunes, 20 de julio de 2009

Menores.

Hoy empezamos con una noticia desagradable. Creo que hasta me quedo corto con el adjetivo, después de la “salvajada” que han realizado los 7 menores de Isla Cristina, violando a una menor de 13 años en las fiestas del Carmen.
¿Os debéis de sentir muy orgullosos, verdad? ¡Que machos! ¡Que valientes! Además, como la menor era disminuida psíquica, pues mejor, ¿no? Total, como la mayoría sois menores, pues “a mí no me van a hacer nada”. Que bien aprendidito lo tenéis... claro, lo que os conviene.
Coño, pues va a ser que vais a tener razón. No, si al final los carajotes de turno somos todos nosotros, la sociedad civilizada. Claro, que si el padre (madre) se portara como vosotros, pues un buen bate de béisbol y a dejaros lisiados. Ojo por ojo... “y si me mandan a la cárcel por ser adulto, pues a estas alturas es que me da igual”.
Sin ánimo de faltar a esta madre que debe estar destrozada, yo todavía no me explico qué leches hace una niña menor de edad, disminuida psíquica, a las 2.00 de la mañana en una playa cercana al recinto ferial. Con los tiempos que corren, una menor no puede ir ni a la esquina sola.
“La ley protege al menor”. ¿Pero a cuál? Porque no veo que haya protegido mucho a la niña, vamos. Sin embargo, a “los otros”, o bien los meten en un correccional, o bien no pueden imputarle delito alguno por ser menores de 14 años.
Lo único que queda es que el paquete más grande se lo metan a los padres. Quizás ellos crean que no tienen la culpa de que sus hijos les hayan salido unos verdaderos hijos de la gran..., miserables... pero he de quitarles la razón. Un niño de esa edad, sabe perfectamente que está bien, y que está mal, pero es tu responsabilidad como padre que llegue a esas conclusiones de una manera acertada.
Pues nada, hijos, a ver si hay suerte y os encontráis en el correccional (o en la vida) alguno que les vaya los culitos jóvenes, y os da de vuestra propia medicina. Ni psicólogos ni hostias... vosotros no os merecéis ni una pizca de perdón... ni de compasión... así os pudráis!

viernes, 17 de julio de 2009

Sobre la visceralidad

La visceralidad es un defecto bastante mal entendido por la persona que lo observa. Comprender que una persona se ponga hecho una furia por un tema que, quizás, sea una verdadera tontería en el fondo, es tarea harto difícil y sólo alcanzable por personas muy... muy comprensivas.
Para un visceral, el tema (que hace que salga lo peor de él) es sumamente importante en ese preciso momento... para luego, una vez calmado, piense que no debió ponerse como un auténtico energúmeno... por algo que no tiene tanto valor y que además no merece la pena.
Además, el auténtico “sofocón” se lo lleva calentito, haciendo un especial daño tanto físico como psicológico, tanto para al del chaparrón como para él mismo. Hay que cuidar corazón y mente. Ni que decir tiene, cuando se juntan dos del mismo tipo. La guerra está servida.
La estampa desde fuera es un verdadero horror. Se pierden los modales, pareciendo una auténtica fiera o animal (de bellota), y hasta se sacan trapos sucios que incluso no vienen al caso... ante la atenta mirada del que le coja por allí... al que sólo le falta las palomitas y el refresco... o que expresa en su rostro el malestar por lo que está presenciando.
El visceral, aunque haga propósito de enmienda, siempre comete los mismos errores... y si no, ya habrá un auténtico “tocapelotas” para arreglarlo. Así, la culpa siempre la tendrá el visceral, ya que aunque en el fondo tenga razón, las formas no son las adecuadas... y son las que te hacen perder... siempre.
Es una pena. La estampa que se ve hace que “se te caigan los palos del sobrajo” con respecto a alguno, o bajes de un pedestal hasta al “más pintao”, sobre todo si sabías que parecía una persona reflexiva, paciente y otras virtudes totalmente contrarias a lo que te parece observar ahora.
Y lo peor, es que es el mismo visceral el que se da cuenta de que al primero que ha fallado es... a sí mismo.

miércoles, 15 de julio de 2009

Para desastres, como yo

Bueno, la entrada de hoy es para todas esas personas en el que “el despiste” forma ya parte de su agitada vida. Es como si lo tuvieras asumido, esto es, que eres un desastre total. Normalmente me tienen que recordar las fechas de los cumpleaños o, por ejemplo, soy de los que no recuerda si han cerrado el coche o la puerta del trabajo, teniendo que volver sobre mis pasos y comprobar que realmente, sí, sí lo había hecho. Para los demás, seguro que conocéis el tipo
Mi despiste es tal que os voy a contar la última que he liado. Resulta que invito a unos amigos a cenar el pasado Sábado a mi casa. Me llaman para decirme que van a llegar tarde (en ellos, esto es ya otra costumbre que hablaremos en otra ocasión, :) ), con lo cual decido esperarlos fuera puesto que una de las parejas no sabía donde vivía exactamente.
Salgo con las llaves y el móvil y me los encuentro en el portal de fuera. Así que nos enfrascamos en saludos y conversaciones en el pequeño camino que va hasta mi casa. De repente veo que la puerta del bloque no abre. Tras varios intentos fallidos, veo que la contrapuerta está mal cerrada, cosa que por cierto, no noté cuando salía. Así que decido llamar a mi piso y me contesta mi mujer. “¿Sí?. Abre cariño mío, que la puerta se ha atascado”, y seguidamente, me abre. Por cierto, arreglé lo de la contrapuerta.
Pasamos y veo que no atino a encontrar la luz del pasillo de la entrada del bloque, y se abre una puerta al final del pasillo, a lo que comento: “amor mío, dale a la luz que no vemos nada”. Pero la silueta del pasillo no corresponde con la de mi mujer... es más, me parecía más una señora mayor e incluso mis invitados pensaban que tenía visita en casa... “oye, que este pasillo no me suena... que el de mi bloque hace una L, y este es recto”... giro la cabeza mirando a los amigos y les digo... “anda, anda, tira que me he equivocado”.
Es que no tengo solución. Ya no te digo el rechufleo de después, cuando los amigos se lo contaban a mi mujer. “Yo creo que la señora mayor te abrió, a ver si caía algo... como le dijiste cariño... ¡y además dos veces!... y cosas por el estilo. Creo que las carcajadas todavía están resonando. ¿Se puede ser más desastre?

lunes, 13 de julio de 2009

¡Que me gustan los Lunes!

Vaya tela. Desde luego, deberían prohibir trabajar los Lunes. Este día está maldito. Si algo se puede complicar más, este es el día idóneo para que ocurra. Vamos a cien por hora y damos más del 100% de nuestro trabajo. No importa... es Lunes. Por contar sólo algunas cosas... repito, algunas, pero entremezclarlas con otras que ocurren a la vez y todo el mundo quiere respuestas, y rápido, y ¡yo primero!, etc...
El Viernes hicimos unas gestiones para que una usuaria pudiera recoger de Cáritas una bolsa de comida. Hablamos con el representante de la misma y nos dijo que no nos preocupáramos, que a partir de una hora llegaba a la Iglesia y que si tardaba pues que la señora le esperara. Esta señora le esperó... 15 minutos... y se fue. ¡Joder con las prisas!... ni que fuera la Vicepresidenta del Gobierno (que por cierto tiene parecido físico... “pobrecita”)... y este hombre estuvo hora y media esperándola, por si venía... y nuestra trabajadora social se tiró otra hora conduciendo por la ciudad por si la encontraba. Pues esta mañana, viene la señora cabreada y dando gritos porque “le habían dejado tirada”. Tiene la cosa coj...
Más tarde, aparece otra señora exigiendo un trabajo... sí, sí, exigiendo... claro, es que los demás estamos aquí para darte el “oro y el moro”. Hija mía, que hacemos lo que podemos, pero la primera que tiene que moverse eres tú... ¡que el sofá de tu casa ya te tiene querencia!... ¡y la forma de tu culo hecha en los cojines!. ¡Manda huevos!
Una aspirante a voluntaria, se mete en mi despacho y se pone a hablar auténticas tonterías y vanalidades con un voluntario... 10 minutos... 15 minutos... media hora... oigan, ¡que estoy trabajando! ¡Que estoy liado con unas memorias de una subvención que todavía no se han dignado a pagarnos! ¡Que es delicado! ¿Por qué no os contáis vuestras batallitas en la puñetera puerta?
Mira, hemos terminado ya con una sonrisa en la boca, pero no de felicidad, sino de auténtica locura (sabeis a la cara que me refiero, ¿no?, ¡en plan Joker de Batman!) Entre los que exigen, los que no dan un palo al agua, los aburridos de la vida, etc... me tienen frito... o es que será ¡que es Lunes!

viernes, 10 de julio de 2009

Parece mentira

Parece mentira que el tiempo pase tan deprisa y ya vuelves a cumplir años. Ya son... no lo digo, no hace falta, ¿para que ser descortés?, digamos “muchos” que cargas con dignidad a tus espaldas.
Años de pié, llevando tu negocio junto a tu marido para dar de comer a tus hijos. No importaban las horas, los quebraderos de cabeza, los dolores de piernas, el cansancio, la espalda... por no decir los dolores en el alma, los que se llevan por dentro... y que dejaron una marca.
Parece mentira que sostuvieras a tu hijo en brazos, mientras se apagaba su vida, en la sala de espera del hospital, y donde pedías ayuda a gritos, por un apéndice que pudo convertirse en peritonitis. Un susto que acabó, a Dios gracias, bien... pero que dejó una marca.
Parece mentira que ya siendo mayor, te agarraras el vestido en un puño y te montaras en una moto para buscar al hijo que te habían “secuestrado”, buscándolo en barrios marginales, carreteras desiertas y en sus zanjas... que luego apareció a la mañana siguiente sano y salvo... y que te dejó una marca.
Parece mentira que te hayas colado en un hospital, cuando los celadores no dejaban pasar ni a una mosca, vestida entera de blanco, con tu carnet de la Cruz Roja en el pecho, simulando ser una enfermera, para ver a tu marido en la UCI enfermo del corazón... y que luego tuviste que repetir estas visitas durante tantos y tantos años... que te han dejado una marca.
Por eso, cuando te miro, siento tus marcas... las que veo y las que no veo, surcos que hacen camino para mí, y un reflejo de lo que eres ahora. Y por eso, mi señora, me inclino ante ti, me saco el sombrero y te expreso un enorme ”gracias” cuando en realidad lo que te intento decir, con el corazón en la mano, es un enorme e incondicional... “te quiero”.

- a mi madre -

miércoles, 8 de julio de 2009

Poderoso caballero es Don Dinero

Ya uno no recuerda el momento en el que descubre, no sin pesar, que cualquier cosa que pudiera mover al mundo, suele sucumbir ante sus pies. Hoy en día se compra la ilusión y el optimismo con un buen fajo de billetes... por no enumerar el resto...
Buscamos razones para el consumismo sin freno. Fallas a un ser querido y te sientes culpable, quieres demostrar algo más a la persona amada, si celebramos algo... quizás sea mejor si un día te sientas enfrente de esa persona, agarras su cara y con tranquilidad le dices sinceramente que la quieres... y así, podríamos rebatir la teoría.
Quiero un viaje pero a todo tren, un coche mejor, una casa de ensueño, salir a todo trapo... quizás si dejáramos de mirar a nuestro vecino o amigo por encima del hombro y vivas tu vida acorde a lo que realmente necesitas, seas más feliz.
Soy de los que piensa que tu felicidad es inversamente proporcional al numero de regalos/compras inútiles que recibas/realices... e incluso algunos siendo útiles, no son tan necesarios... cuando en realidad esta felicidad material es efímera... “es que tengo que poseerlos, es el último grito, es que yo lo valgo... miiiii tesoooroooo”. :)
Compra el último juguetito del mercado a los aficionados de tu club, que nada más que con la venta de las camisetas (2 por minuto) lo amortizas enseguida... y así, del tema deportivo nos olvidamos por completo... O mejor, oye que si eres un artistazo en vida pero no vendes mucho, muérete, el morbo está servido y el resto se hace sólo... para irte al otro barrio sin saberlo.
Y así, nos olvidamos poco a poco de la esencia de las personas. Somos máquinas de hacer o gastar dinero, muñecos de trapo al antojo de nuestros propios errores, que cometemos una y otra vez y que nos convierte en esclavos de nosotros mismos, prisioneros en una celda que hemos forjado con nuestros antojos... y lo peor es que no sabemos ver más allá de estos barrotes...

viernes, 3 de julio de 2009

This I believe

En los años 50 nació un programa de radio en Estados Unidos de la mano de Edward R. Murrow, como respuesta a la crisis de valores que sufrían los norteamericanos. Consistía en que personas notables de la sociedad y anónimos leyeran un ensayo en tan sólo 3 minutos en el que explicaban abiertamente los valores que les guiaban a través de sus vidas, en qué creían, qué movía sus vidas, por qué luchaban cada día, cuáles eran sus anhelos y sus esperanzas.
Desde el año 2005, y rescatando el espíritu del programa de radio "This I believe", que obtuvo en su día un gran éxito, se creó una web para rescatar este espíritu y donde la participación es mundial.
Como consejo para escribir este ensayo se recomienda que sea concreto, conciso y breve (entre 350 palabras y 500) contando una historia que resuma sus creencias en base a su propia vida, cuando sufrieron algun cambio o prueba. Su historia no tiene porqué ser confortadora o dolorosa – puede incluso ser divertida – pero sobre todo debe ser real.
No sermonee o dogmatice. No es un artículo de opinión. Escriba sobre usted mismo y en primera persona. Sea positivo. Simplemente diga en qué cree o qué no cree, y hágalo con sus propias palabras y frases con las que se sienta cómodo.
Aquí os dejo un enlace del maravilloso ensayo que hizo la escritora Isabel Allende (entre otras personalidades) para el proyecto, que también lo tenemos en español aquí.

miércoles, 1 de julio de 2009

Tímame, no te cortes

Ayer me comentaba una usuaria de avanzada edad que llevaba más de un año pagando a Timofónica 90€ por su ADSL. Pensé en un primer momento que posiblemente estuviera llamando a números que no entran en la tarifa plana, esto es, móviles, los 800 y los 900. Pero nada de eso. Trae "pa cá" la factura, Mari. Le estaban cobrando 40 € por una ADSL de 3mb (otras compañías te ofrecen por este precio todo el paquete incluido) y le cobraban 15 € por otro lado un concepto indescifrable llamado "Servicios de Internet" cuya última línea era la única comprensible (antivirus y antitroyano), concepto que, por cierto nunca solicitó esta señora. Otro dato que me sorprendió fue que la línea se la tarifican a 18.50 €, en vez de 13.50 €. Total, sumas a todo el IVA y te da la cantidad mencionada. Esta mujer lleva 6 meses reclamando a Telefónica todo este tema, y sencillamente, no le hacen caso. Pues nada, cambio de compañía (uno menos a quién timar) y te vas a la OMIC con la carta que en su día escribió a la multinacional de los timos acompañada de las facturas.
Estaba tomándome un café en el bar del barrio y uno de sus vecinos y conocidos de por allí es un abuelo que con la cartilla del banco en la mano entró dando voces, con un cabreo tremendo. Le habían cobrado 7 € sin ninguna razón en su cuenta de pensionista (para este hombre, 7 € es el equivalente a 70 € para cualquiera que lleve una vida de “clase media”). Vete a la Caja y reclama, que te lo devuelven.
Estoy harto de que en este país demos las cosas por sentado cuando hacemos las cosas al revés. Me explico. Primero te la meto, y luego me preguntas. Si además eres inculto, desfavorecido o mayor pues te la cuelo antes y mejor... y para cuando me reclames, pues eso que me he ganado. Después de todo esto, me pregunto si es más ladrón el que te atraca por la calle.. o estas compañías y bancos que se la intentan colar a los más débiles.