martes, 2 de junio de 2009

Traición

Bueno, vamos con otra entrada... para empezar la semana bien, el Lunes me robaron el móvil. Pues sí, se metió unos segundos en mi despacho, en uno de los pocos descuidos que tenemos mi equipo y yo, y cogió lo primero que vió. Al minuto, me pareció raro que un usuario entrara y saliera de la Asociación tan rápido. Miré en la mesa de mi despacho y, claro, me di cuenta.
Mi primera reacción fué avisar a los demás, pensar entre todos la escena y caer que el ratero ya era viejo conocido de nosotros. Lo cogimos una vez en la calle "in fraganti" vendiendo la ropa que nosotros le habíamos donado. La Asociación quería que no volviera más, pero yo mismo les convencí que le dieramos una segunda oportunidad... y toda esta conducta por unas miserables "papelas"... que pena.
Ya se sabe, "si con niños te acuestas, te levantas mojado". Alguno pensará más acertado el dicho de "cría cuervos y te sacarán los ojos", pero, para mí, es una injusticia medir a todas las personas desfavorecidas por el mismo rasero. La verdad es que me sorprende que después de 5 años trabajando en la Asociación, no me lo hayan hurtado antes ;).
"Totá", después de darnos una vuelta por el barrio por si lo veíamos, la trabajadora social me comentaba que no me enfadara. Nada más lejos. Lo que me ha molestado es que haya traicionado nuestra confianza, que se haya cerrado las puertas de los que lo ayudan, que haya quemado las naves en la playa. Quizás esta reacción os sorprenda, pero deberíais hablar con la gente que vive en la calle. Es muy duro. Mucho. Y por eso, algunos se ven desesperados a hacer cosas que realmente no harían de otra manera. Hasta el punto de no ver las cosas con perspectiva... porque desde luego hay que ser subnormal para robarme el móvil, precisamente a mí.
En fin, el móvil es lo de menos. Bonito diseño, flojo en batería, con su bluetooth... y poca cosa más que me regalaron con los puntos. Minutos después del robo ya estaban las llamadas restringidas. Pedí un duplicado del número en una tienda de telefonía, la puse en un telefono que tengo que tampoco está mal y restauré la copia de seguridad que tenía de la agenda de contactos. Sin problemas.
Por último, les dí el IMEI al operador de telefonía para que inutilizaran el móvil y no sirviera para absolutamente nada. Espero que al que se lo venda, no le de por pensar que es un timo... y termine por pegarle una paliza al ratero. :)

3 comentarios:

  1. Pues si, muchas veces no se trata del objeto que nos sustraen, sino, más bien del trastorno que ocasiona: poner denuncia, darlo de baja, pensar en todos los contras que puedan surgir, etc.
    Pero tal y como se actúa hoy en dia ante el robo de un móvil, -como es este caso- ¿No piensas que es más "tonto" el que lo compra que, el que lo intenta vender?.
    Para mi, más delito tiene la persona que compra objetos sustraídos, que los propios ladrones, porque estos al fin y al cabo actúan llevados por la desesperación y el ansia.
    Coral

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  2. Bueno, en defintiva, los dos son "tontos"... por no llamarlos de otra manera. Lo que pasa es que seguramente el que lo compra seguro que tiene un trato con alguien para revenderlo por piezas. Al final todo se aprovecha.
    Y sí, estoy de acuerdo contigo, el que lo compra tiene aún más delito.
    Encima hoy se ha colado el tío por aquí haciendose el tonto... y por su puesto lo he echado... me he tenido que contener... encima sinverguenza.

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  3. Perdonad, con tantas prisas cometo de vez en cuando una errata. Quería decir "por supuesto".
    Un abrazo a todos.

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