martes, 28 de abril de 2009

El Fracaso

Hoy es un día en el que estoy hundido, ya que me he enterado de la decisión que has tomado. Supongo que al final, la mala vida que llevabas te ha vencido y has decido poner fin a todo esto. He de decirte que todos estábamos ilusionados con tu recuperación y te animábamos con tu guerra particular diaria. Hasta la policía lo hacía. Se alegraban de que ya no fueras el demandado, y que pasaras a ser el demandante.
Tus compañeros te acogieron y te animaron desde que te los presenté. En las reuniones me informaban de tus progresos. Tenías a tu padrino siempre dispuesto a ayudarte. Me ponías al teléfono con él para que me informase sobre ti, delante tuya. Me buscabas cada semana sin tener obligación y me pedías que te inspeccionara para ver que estabas "limpio", subiéndote las mangas... y vaya que lo estabas. Cuando aprobaba tu esfuerzo, plasmabas una amplia sonrisa en esa cara de pillo y que daría miedo al más pintado... y todo por verme satisfecho. Para ti era muy importante lo que la trabajadora social y yo pensáramos.
Hoy, echo la vista atrás y comprendo que todo el camino que recorriste fue duro, tormentoso pero creía que ya te tenía fuera de peligro. Habías pasado de coger una pistola y cometer una locura a ir bien aseado, bien vestido, vivir en una habitación decente, buscabas trabajo e hicimos informes favorables para que te revisaran un delito antiguo y pendiente. Querías salir... ¡¡¡querías salir de todo esto!!!
Ya no podrás comprar ese cartón de tabaco que decías que me debías, y que yo me negaba a aceptar, por el cigarrillo que siempre me pedías cuando nos veíamos. Tampoco tendremos esas charlas que me pedías entre el barullo de mi trabajo, cuando lograba escaparme para fumarnos el cigarrito en cuestión y así, poder escucharte.
Sabías que tenías menos oportunidades que los demás y que te iba a ser difícil. Luchabas por mejorar para que tu hija pequeña te viera en las mejores condiciones posibles... pero lo que más me temía te pasó por la cabeza... y vuelves a tener tan mala suerte... que ahora no estás ni aquí ni allí... dependes de una máquina... y todos resignados esperamos a que se apague. Hoy pondré una muesca más en el lado de los fracasos... en el lado de mis fracasos.

1 comentario:

  1. No siempre se puede ayudar y más si hay personas que no se dejan o se abandonan. Estoy segura de que en la balanza de las muescas hay más señaladas en el lado de los triunfos que en la de los fracasos.Ánimo, sigue habiendo mucha gente que te necesita.Un beso

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