jueves, 23 de abril de 2009

Acción-Reacción

Cuando surgen los conflictos en toda relación humana, poco nos paramos a pensar en la persona que tenemos enfrente. Es el clásico de "hay que ver lo que me ha dicho", sin reparar en nuestro repentino y pasajero alzheimer que surgió minutos antes, donde posiblemente dijeramos una barbaridad. Y recalco, posiblemente, porque a veces ocurre que te han soltado algo sin habertelo, digamos, merecido. Quizás esta persona te la tenía guardada...
Luego, para desahogarte, cuentas a una tercera persona lo que te ha pasado. Aquí tenemos dos opciones. O ser los más honestos posibles, cosa que dudo, o contar nuestra versión, y olvidar o suavizar tus comentarios por los que llevaron a la mala contestación que te dieron. A su vez, esa tercera persona puede no darte la razón, con lo cual te pillas otro rebote, o bien, seguirte el juego, bien por no escucharte más, bien por no discutir o por darte la razón en tu versión, claro. Parece, además, que esto te tranquiliza.
Por otra parte, el que te suelta el improperio, puede que simplemente haya tenido un mal día y como error, para terminar de arreglarlo, se equivoque de objetivo, o sea, tú. También puede pasar que se crea que "todo el monte es orgasmo" (como decía mi amigo Lote, ;)) y piensa que puede ir por ahí diciendo y haciendo lo que le da la gana. Quizás hasta piense que es superior a tí... y lo que no sabe es que se puede cruzar con uno que le ponga en su sitio, también llevarnos a la catastrofe si se topa uno con personalidad visceral que le mande al... ahí mismo, o bien, no contestes a su debido tiempo, bien porque no tengas engrasada la maquinaria de los reflejos o bien porque no te crees lo que te están diciendo o incluso es que simplemente no te gustan los conflictos. En cualquier caso, típico es llegar a casa y reaccionar tarde, como cuando expresas "debí decirle cuatro cosas bien dichas". Esto, se confunde bastante con la cobardía, o por el contrario, con el dicho "es que es tan bueno el pobre mío... que no dijo nada". ¡Que bueno, ni que ocho cuartos!... ¡o no ves que me estoy poniendo de todos los colores por tener un mínimo de educación! Que Dios dijo hermanos, pero no primos... Ala, como tu lo has soltado ya, pues te quedas tan ahch@... y aquí no pasa nada... o eso crees, ¿no?
Porque, por último, pasados los días, sales y te encuentras con el "agresor" y le sueltas tu reacción... y éste de repente se convierte en "víctima"... y lamenta... "hay que ver lo que me ha dicho"... ¿volvemos a empezar?... ¿o pensamos un poco?

No hay comentarios:

Publicar un comentario