jueves, 26 de marzo de 2009

¡Suspenso!

Hace uno días, le explicaba a una alumna una historia que le ocurrió a un compañero de Universidad, que no es que hubiera despuntado mucho es sus notas a lo largo de su trayectoria de estudiante, para ilustrala sobre la diferencia entre "he suspendido" y "me han suspendido", manía que tiene cuando me enseña las notas.
Estándo en la Universidad, el primer día de clase de Algebra, la profesora se presentó y comenzó la clase. Era de estas profesoras que se daban la vuelta y le conocíamos más de espaldas que de cara. Encima se equivocaba en los ejercicios, todas las clases al menos una vez. Ya se sabe cómo es la gente en la Universidad, y el cachondeo que se armaba con cualquier cosilla... pues imaginaos. El problema era que se acercaban los exámenes y aquella relación no funcionaba. La gente cada vez se ponía más nerviosa. No entendían como esta mujer, que por cierto sólo duró ese año, pudiera dar clase. Llegó el examen final y al cabo del tiempo publicaron las notas, y de cuatrocientos y pico alumnos que había, aprobaron veintitantos... entre ellos, mi amigo, con una de las mejores notas (6,25).
Asombrada, la gente le felicitaba y le preguntaba que cómo lo había hecho, además del clásico "estudiar". Y mi compañero les dijo que mientras ellos estaban rajando de la profesora, él repasaba los ejercicios que habían hecho en clase, y que a la hora de estudiar para el exámen final se preparó más de mil ejercicios.
Le dije a mi alumna: "El chico" ;) podría haber bajado los brazos, aceptar las cosas como vienen y echar la culpa y la responsabilidad a otros, cantando "me han suspendido". Si se hubiera hartado, y no hubiera asistido a clase, habría dicho "he suspendido"... así que tomó otro camino. Se dejó de rollos y se centró en la materia en la biblioteca... y le tapó la boca a más de uno.
Por cierto, mi amigo "aprobó", no... "le aprobaron".

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