miércoles, 18 de marzo de 2009

"Mi pequeño saltamontes"

Dos años han transcurrido desde que viniste a mí, después de pasar un calvario en tu país, donde a tu temprana edad tuviste que dejar la escuela por tener que llevaros algo a la boca en tu casa. Tus padres te mandaron con tus tíos, aquí en España, para que tuvieras alguna oportunidad. Aún recuerdo tus sorprendentes primeras palabras... "quiero estudiar"... y lo que yo pensé... "muy mal lo ha tenido que pasar este". Me convertí en tu tutor y, junto con un grupo de voluntarios, te dimos clases ya que estabamos a mitad de curso, y no podíamos escolarizarte hasta Octubre. Nos quedabamos fuera de horario repasando una y otra vez hasta que llegó la tan ansiada fecha, te cargamos con el material, que no podían pagar tus familiares, y te metimos en un curso puente a FP, PGS. Recuerdo que te esforzaste tanto en el curso como en las clases de apoyo. A final de curso me traes las notas y ... apruebas todo. No puedo explicar la alegría que recorrió mi alma... aunque lo que más me sorprendió es que interrumpiste una clase de adultos que yo impartía para agradecerme lo que habíamos hecho por tí, delante de todos... sabiendo que eras tan tímido, valoré enormemente que te habías superado a tí mísmo, en muchos aspectos... "no me lo agradezcas", te dije, "estoy aquí por tí... hijo, guiarte es mi trabajo"... camuflando así mi alegría y mi emoción.
Ya has pasado de curso, estás en FP1, y eso me preocupó desde el principio porque sabía que comparado con el año anterior, éste te iba a exigir un mayor nivel. En la primera evaluación, sacaste dos cates. Aunque te comenté que debías ser fuerte, seguir estudiando y no dejarte llevar, por dentro estaba contento, por ver como te estabas superando y el gran esfuerzo que realizabas.
Hoy vienes a verme de nuevo fuera de horario, y me has traido la segunda evaluación... limpio... ningún cate... mi respuesta fué contenida. Te miré a los ojos, sonreí y después de comentarte que eras un campeón, te dí la mano y mi enhorabuena... Pero por dentro, he de decirte, que ni las olas de un mar bravío que rompe contra un dique podrían compararse a la alegría que en ese momento sentía mi corazón, que iba a estallar en mil pedazos.
Antes de irte, te recordé que siguieras en ese camino, y que no te dejaras llevar... giraste tu cabeza, me miraste y dijiste... "¿nos vemos en clase mañana?". Y yo, sin dirigirte la mirada y posándola sobre la pantalla del ordenador, fingiendo que seguía trabajando, asentí con la cabeza... el resto se queda para mí.

7 comentarios:

  1. He de decirte que no voy a entrar más en tu blog, al menos a esta hora en la que estoy trabajando y llorando como una descosida después de leer tu artículo. Eres un...!!! Aquí tengo a la gente entrando en mi despacho y mirándome como si estuviera loca. De todas formas, gracias por esta historia tan bonita, necesitaba llorar a moco tendido!!

    ResponderEliminar
  2. Me he llevado una gran sorpresa al encontrar tu blog vía FB, y me ha emocionado sinceramente esta historia... Veo que llevas poco con el blog, pero también que tienes mucho, mucho que contar. Me encantará leerte y así recuperar algo de lo que se nos ha perdido en este oceano de tiempo que es la vida.

    Un abrazo,

    Tu amigo Ángel ;)

    ResponderEliminar
  3. Cuándo he entrado esta mañana y te he leido, ha sido tal la emoción que me ha embargado que me ha sido imposible escribir nada.
    Yo doy clases particulares de refuerzo y apoyo a 8 niños, entre ellos dos colombianos y dos con problemas psíquicos, y cuámdo estos niños van avanzando aunque sea a pasito de tortuga, es tal la alegría y la ilusión que demuestran que no puedo evitar que me contagien.
    Mi pregunta es la siguiente:¿Es necesario hacerte o parecer tan "duro"? (Con este escrito has demostrado que en el fondo no lo eres)
    Ya sé que no es bueno mezclar los sentimientos con el trabajo, pero......
    Te agradecería que me aconsejaras.
    Saludos. Menestea

    ResponderEliminar
  4. ¡¡Oju niño!! ¿Tu tienes acciones de "Clinex"? No te veas como tienes al personal.

    ResponderEliminar
  5. Es mi hermano pequeño! Todo lo que sabe se lo enseñé yo. Aun continuo con mi ardua tarea...aunque a veces me sorprende con artículos como este...yo no se lo digo, disimulo y le comento de pasada: " no vas mal muchacho", pero ni un millón de olas del mar bravío que rompen contra mi butaca, pueden compararse al orgullo que siente mi corazón de hermana. Te quiero.

    ResponderEliminar
  6. A todos:
    Agradeceros el apoyo que estoy recibiendo. Sé que muchos de vosotros estais haciendo que la entrada esté rulando por Internet, porque os ha gustado.
    Espero, de verdad, no haberos incomodado o haceros sentir mal. Creedme que no era mi propósito, que por cierto, era contaros que un superhéroe no es el que va vestido con un calzoncillo rojo encima de una malla azul y una capa en su espalda, sino que puede ser, simple y llanamente... un niño, protagonista real, bajo mi juicio, de esta entrada.
    No os podeis imaginar lo feliz que me haceis.

    A Menestea:
    Humildemente, te comunico que tu comentario merece que te responda en mi próxima entrada.

    ResponderEliminar
  7. Entre Arbatán y tú, me está entrando complejo de musa inspiradora. Miedo me das
    Menestea

    ResponderEliminar