viernes, 27 de febrero de 2009

Carta a un amigo


Hoy me han enseñado una foto, que no sabía de su existencia, en la que tú estabas.
De repente me sobrecogí, para luego alegrarme por haberte visto de nuevo. Te tengo presente.
Ya hace más de un par de años que te fuiste, casi sin despedirte. En verdad, recuerdo que lo hiciste, pero a tu manera.... como siempre. Te tengo presente.
Sigo con lo que empezaste con tanta ilusión... con su más y sus menos... nada que no se pueda arreglar, como tu me enseñaste. Te tengo presente.
Los compañeros también te echan de menos. Algunos lo expresaron con lagrimas... otros con ojos brillantes y esa media sonrisa en cara de pena... calaste fondo... ¡testarudo!, ¡cabezón!, tanto que solo podría equipararse a tu gran corazón. Te tengo presente.
Recuerdo nuestras conversaciones, tomando café y fumándonos los cigarrillos que te tenían prohibidos, riéndonos, discutiendo, decidiendo... imágenes que se van difuminando con el tiempo. Pero te tengo presente.
Es "ley de vida". De lo contrario, ésta, no se entendería ni se apreciaría. Una vez escuché, "si no hubiera muerte, ¿como ibas a saber valorar a la gente que realmente te importa?". Te tengo presente.
Han pasado muchos días desde entonces, y aunque parecías estar olvidado en el tiempo.... no te olvido. Te tengo presente.

A mi amigo Guillermo Arrenberg. Fundador de la Asociación Nueva Bahía.

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